Comienzos del Movimiento Metodista

Durante sus años de estudiantes en la Universidad de Oxford, John y Carlos sintieron la necesidad de profundizar su fe cristiana.

Comenzaron a reunirse regularmente con un pequeño grupo de compañeros para orar, estudiar la Biblia, compartir ideas y preocupaciones y visitar presos en las cárceles de Oxford.

Aun cuando entonces los estudiantes no solían hacerlo, los hermanos Wesley participaban semanalmente en la Mesa del Señor. Algunos se burlaron de su disciplina diaria llamándolos “metodistas”, término con el cual años más tarde habría de designarse el movimiento que los hermanos Wesley fundaron dentro de la Iglesia de Inglaterra.

1. El Fervor Misionero y la Oposición a la Esclavitud

John sintió que Dios lo había llamado a una vida de servicio como pastor de la Iglesia de Inglaterra y decidió trasladarse a la colonia de Georgia, en Norteamérica, como misionero, persuadiendo a su hermano Charles a que lo acompañase. En 1735, Carlos fue ordenado y de inmediato partieron como misioneros hacia Georgia, cuyo gobernador era James Oglethorpe. Ya en América, John pastoreó una parroquia en Savannah y Carlos una en Fort Federica. Ambos ayudaron a evangelizar a los nativoamericanos y a ministrar a los emigrantes europeos. Charles fue nombrado Secretario de Asuntos Indios y secretario personal de Oglethorpe, pero regresó a Inglaterra unos cinco meses más tarde. John permaneció en América alrededor de dos años y echó las bases para un avivamiento espiritual.

Ambos hermanos sintieron que habían fracasado en sus esfuerzos misioneros con los nativoamericanos, aunque su estadía en el Nuevo Mundo los encaminó tras la paz interior en Cristo que habían experimentado entre los moravos, unos pietistas alemanes, y se convirtieron en fervientes enemigos de la esclavitud hasta el día de su muerte.

2. La Paz con Dios y el Descubrimiento del Canto

En su viaje trasatlántico a Georgia, los Wesley vivieron una experiencia que habría de cambiar sus vidas. A bordo del barco Simmonds, durante una tormenta furiosa, John y Charles vieron y escucharon a los moravos leer las Escrituras, orar y cantar. Esos creyentes estaban en paz con Dios y no tenían nada que temer. Los Wesley, por el contrario, temieron perecer porque carecían de esa paz interior. A partir de ese momento, los hermanos Wesley comenzaron a buscar dicha paz. Con ese propósito aprendieron el idioma de los moravos (el alemán) y procuraron establecer una relación personal con Dios.

En el canto de los moravos, los Wesley también descubrieron la manera de vincular estrechamente la fe y la comunidad. Cuando alabamos a Dios mediante nuestro canto, aprendemos el significado de la fe y nos vemos desafiados a servirle en fidelidad. Durante su estadía en América, John tradujo al inglés numerosos himnos alemanes muy inspiradores y publicó el primer himnario en inglés en Norteamérica (Charlestown, 1793).

3.  Martín Lutero y la Conversión

Tras su regreso a Inglaterra, John y Charles Wesley todavía seguían buscando esa paz interior con Dios. El 17 de mayo de 1738, después de leer parte del comentario de Martín Lutero sobre la carta de Pablo a los Gálatas, Carlos comenzó a descubrir dicha paz.

Le llamó poderosamente la atención las palabras que Lutero había subrayado en el versículo 2:20: “el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí”. Carlos anotó en su diario: “Cuando, casi exhausto, la naturaleza me forzó a acostarme, leí las Escrituras y entonces dormí en paz”. Cuatro días más tarde, el 21 de mayo (día de Pentecostés), escribió: “Me alegré en la esperanza de confiar en Cristo. Me di cuenta de que podía permanecer firme por la fe”. ¡Ese fue el día de su conversión!

El 24 de mayo también cambió la vida de John. Después de un servicio vespertino de oración en la catedral de San Pablo, en Londres, John se dirigió a una reunión de la sociedad de la calle Aldersgate. Fue allí, durante la lectura del Prefacio de Martín Lutero a la epístola de Pablo a los Romanos, que John sintió que “mi corazón ardía extrañamente y me di cuenta de que confiaba en Cristo solamente para salvación”. Alrededor de las diez de la noche, John y un grupo de amigos fueron a visitar a Charles, que estaba enfermo. En ese lugar, John declaró: “¡Yo creo!” Charles escribió en su Diario: “Cantamos el himno que yo había escrito [el 23 de mayo, sobre su conversión] y nos separamos con una palabra de oración”.

Al igual que Lutero, que había procurado reformas dentro de la Iglesia Católica Romana pero sin la intención de apartarse de ella, los hermanos Wesley comenzaron a afirmar su experiencia de fe evangélica a través de la adoración y la acción como pastores de la Iglesia de Inglaterra sin la menor intención de iniciar un movimiento que, con el tiempo, habría de separarse de la iglesia madre.

4. Las Sociedades Metodistas y la Búsqueda de Santidad

Después de sus respectivas “conversiones”, los hermanos Wesley procuraron una relación constante con Dios, de carácter personal y social. Dicha relación se convirtió en el camino de santidad. John y Charles ministraron por toda Inglaterra, al principio entre los pobres y desposeídos.

Lo hicieron mediante el estudio bíblico, la oración, el testimonio interior del Espíritu, la alabanza de Dios a través del canto, una sólida predicación de la Palabra y en fidelidad a las oraciones y los sacramentos de la Iglesia de Inglaterra. A lo largo de su camino de santidad, los Wesley siempre conectaron la piedad personal con la social.

Dondequiera que encontrasen necesidades humanas, allí procuraban ayudar.

Organizaron escuelas para los hijos de los obreros de las minas de carbón, cuidado médico para los pobres, cooperativas de crédito para aquellos que no podían acceder al mismo, y clases de lectura para los analfabetos.

Todo esto era parte de la proclamación de las Buenas Nuevas del evangelio, pues conocer a Cristo personalmente significa comprometerse personalmente con las necesidades de los demás.Esta estrecha conexión entre la santidad personal y la social representó un imperativo en el testimonio de los hermanos Wesley.